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Una pequeña mochila para el pequeño Pablo

¿Tenéis dos cuadrados de tela, un trocito de cinta, un cordón de zapatos y media hora?

Pues ya podéis hacer una mochila como la que yo le he hecho a mi Pablete para ir a la guarde.

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Lo primero que hay que hacer es medir la tela y cortarla.

Yo corté dos cuadrados de 36 cm. x 36 cm., pero también podéis cortar un rectángulo más grande y doblar por la mitad, de modo que no os hará falta ninguna costura central.

Una vez lo tenemos cortado tenemos que unir los cuadrados en los laterales, pero antes de eso vamos a poner unas trabillas en la parte inferior, tal y como veis en las fotos.

Una vez puestas las trabillas inferiores, daremos la vuelta a la mochila y remataremos la parte superior.

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Para la parte superior, vamos a cortar dos tiras de unos 4 cm. de alto y del mismo ancho que cada uno de los lados de nuestra mochila.

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Una vez cortadas, las colocamos en la parte superior, enfrentándolas por el derecho como si estuviéramos colocando una vista.

Es importante tener en cuenta que cada tira tiene que ir rematada en los bordes y que no van unidas en ningún momento, porque será por donde pasemos la cinta o los cordones que nos servirán de asas de nuestra mochila.

Ya casi tenemos nuestra mochila lista, sólo nos queda pasarle la cinta para las asas.

Yo al final que sustituido los cordones por una cinta blanca de algodón, pero vosotros podéis usar lo que tengáis más a mano.

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Para que nos quede perfecto, cortaremos dos tiras de cinta cuya medida será igual al alto x ancho de la mochila.

Y con la mochila lista vamos a añadir un pequeño pero importante detalle: identificar la mochila.

¿Cómo? Pues poniendo el nombre de nuestro campeón en fieltro.

Bueno, podemos ponerlo con sellos o bordado o con un rotulador, pero yo lo voy a hacer con fieltro; a ver si os gusta 🙂

Sólo tenemos que cortar las letras y coserlas con un pespunte, como en las fotos:

Y ahora sí que sí, ya tenemos lista la mochila:

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Acabamos el Quiet Book

Ya está Pablete jugando con su Quiet Book, tan feliz.

Tengo que decir que mientras estaba trabajando en el libro más de una vez me surgió la pregunta ¿y si después de todo el trabajo resulta que a Pablo no le gusta nada? Que sí que estaba quedando muy chulo pero, con los niños, quién sabe.

Pues parece que sí, que le gusta y yo, estoy tan contenta 🙂

Supongo que queréis saber cómo ha quedado terminado ¿no? pues allá vamos.

Después de hacer las páginas dedicadas a las partes de la cara, la ropa y los vestidos, los números, los colores y las formas, le tocó el turno a la de los alimentos y a una que a mi, personalmente, me encanta y que a Pablo le servirá para reforzar la motricidad fina: atar la zapatilla.

Para la página de los alimentos quería que Pablo jugara a cocinar pero con alimentos de fieltro y, después de un tiempo pensando en varias posibilidades, decidí hacer una pizza en la que él pudiera ir poniendo los ingredientes que quisiera. Así que, me puse a cortar  y decorar fieltros con forma de tomate, champiñón, cebolla, queso, etc. y también alguno con forma de fruta, que después de la pizza hay que comer postre 😉

Una vez tuve los ingredientes listos, me puse con la masa y la mesa.

Compré tela de pegar con cuadritos para hacer de mantel y corté y cosí un círculo de fieltro marrón que haría de masa de pizza.

Como la pizza ocupaba prácticamente todo la página, use otra hoja de fieltro del mismo color para colocar un bolsillo donde poder llevar guardados los alimentos y puse un snap de plástico para cerrarlo.

(Tened en cuenta que cada página del libro lleva, al final, dos hojas de fieltro, así que cada una será una cara de la misma página)

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Para la zapatilla encontré una plantilla en papel perfecta que imprimí tres veces para poder cortar las diferentes partes: la suela, el refuerzo y la solapa, y el exterior de la zapatilla.

A continuación, cosí la suela en hilo negro con un zig zag, luego cosí el refuerzo con hilo blanco, dejando la solapa unida al refuerzo por la parte de abajo y pasé un pespunte a los laterales de la solapa.

Para acabar y que no quedara un detalle sin hacer, le puso unos remaches para marcar los agujeros de la zapatilla por donde pasar el cordón.

Y así acabó ¡¡me encanta!!

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Y después de esto solo quedaba la portada y el remate.

Para la portada corté un lámina de papel de espejo, de ese de regalo plateado brillante ,y lo fijé con cinta de tela.

Luego hice un remate alrededor de toda la página con el mismo tape, pero cosiendo para que no se levantara, e hice el nombre del que iba a ser el dueño del Quiet Book con unos sellos en tela.

Yo creo que ha quedado una gran portada ¿no?

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Para acabar rematé cada una de las páginas con bies usando dos hojas de fieltro por página, como ya he comentado anteriormente.

Y para encuadernar hice en cada una de las páginas, siempre en la misma posición, unas incisiones por las que pasé una cinta, de forma que todas las páginas quedaran unidas y bien alineadas.

Cuando por fin hice el último nudo, abrí página a página y se lo día a Pablo, me dio un subidón tremendo. Y es que la sensación de terminar una labor después de mucho tiempo, dedicación y cariño, que quede bien y que guste es maravillosa.

¿No os parece?

Ahora sólo me falta ver vuestros Quiet Book. ¿Os animáis?

Os espero muy pronto ¡hasta luego!

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Seguimos con nuestro Quiet Book

Poco a poco voy dando forma a todas las páginas del Quiet Book que estoy haciendo a Pablete y cada día me siento más contenta con el trabajo.

Además, Pablo ha probado ya alguna de las páginas acabadas y tengo que decir que le encanta jugar con ellas, así que doblemente contenta.

Siguiendo el planning inicial, ya tenía hechas la página 1 con las partes de la cara, la página 2 donde vestimos al muñeco y la página 3 con los números.

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Y esta semana os quiero enseñar más páginas, una para aprender los colores y otra con formas de colores; veréis que chulas han quedado.

Los colores

Para los colores estuve dando un par de vueltas a qué colores utilizar, cómo hacer que Pablo asociará el color con el objeto y de qué forma estimularle y que tuviera ganas de jugar.

Lo primero lo resolví pensando que no por muchos colores iba a aprender más rápido, así que mejor ir poco a poco e ir añadiendo más páginas a medida que fuera reconociendo los colores.

Por eso empecé con los colores que él ya está aprendiendo: rojo, azul y amarillo y añadiendo uno más, el verde.

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Para lo segundo pensé en una de las cosas que más le gusta a Pablo: guardar, así que hice unos pequeños bolsillos.

Y por último, pensé en hacer unos muñequitos de animales o coches, que a Pablo ¡le encantan!

Lo que pasa es que hacer un montón de muñecos en fieltro todos iguales,  o parecidos, por colores era tantísimo trabajo que me fui a comprar una formas de goma eva y las fui pegando en fieltro para darles más estructura.

Y así ha  quedado ¿qué os parece?

Las formas

Esta página resultó muy sencilla, al final se basa en un concepto básico: buscar la forma igual.

Lo primero que hice fue dibujar unas formas, pasarlas a un fieltro de color negro, recortarlas y pegarlas a la página para que sirviera de referencia.

El siguiente paso fue recortar las mismas formas pero esta vez con color, asemejándolas lo más posibles a los objetos reales. Todas hechas con fieltro doble que pegué con pegamento especial textil de Gütermann que ¡es una pasada!

Y por último utilicé mis snaps de plástico nuevos para que Pablo pudiera ir uniendo las formas y los objetos. Os voy a dejar un tutorial para que sepáis como poner los snaps, que es muy facilito.

Y aquí tenéis el resultado final:

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¡Qué poquito queda ya para tener el libro completo!

Quedamos la semana que viene y os enseño el final ¿vale?

¡Hasta pronto!